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¿Han escuchado algo acerca de “La Ventana de Overton”? Es una teoría política que describe cómo a través de la aplicación de 5 etapas, una sociedad puede legalizar algo que inicialmente considera impensable. Las etapas son las siguientes: 

Etapa 1: de Impensable a lo Radical.
Etapa 2: de lo Radical a lo Aceptable.
Etapa 3: de lo Aceptable a lo Sensato.
Etapa 4: de lo Sensato a lo Popular.
Etapa 5: de lo Popular a lo Político.

El ejemplo más común que se ha presentado, para mostrar cómo funciona la aplicación de esta teoría, es el canibalismo, así que les daré una breve explicación de estas etapas con este ejemplo:

Por su puesto lo impensable sería legalizar el canibalismo, que siguiendo el orden de cada etapa de la Ventana de Overton, que les acabé de mencionar, lo primero que tendrían que hacer los promotores de esta ideología es tomar a un grupo de caníbales y abrirles un gran espacio para que compartan sus experiencias, como parte de sus derechos de libertad de expresión, además, promoverían espacios para que los científicos traten este tema como algo que debe ser protegido y normalizado por su supuesta importancia histórica y social. En esta primera etapa, se busca hacer visible a un grupo radical sobre el canibalismo, que si bien sus prácticas no son aceptadas aún por la sociedad, sí logran que la sociedad reconozca que los caníbales son un grupo existente.

En la segunda etapa, se buscaría que el canibalismo sea el tema de moda tocado por todos los medios de comunicación y grupos sociales, defendiendo y promoviendo como verdad las declaraciones que hayan dado a favor los científicos, y en caso de que alguien declare estar en contra de esta práctica sería visto como una persona intolerante. Para tratar de bajarle un poco lo fuerte que suena el que una persona sea declarada caníbal, buscarían una palabra que al oírla sea más “melodiosa” y que no esté directamente relacionada con su significado real, es decir, que ya no se utilizaría la palabra canibalismo o su nombre técnico ‘antropofagia’, sino, por ejemplo, “antropofilia” sería la nueva palabra que usarían para llamar su práctica, y a los que no estén de acuerdo con esto se les llamaría “antropofóbicos”.

En la tercera etapa, se presentarían argumentos y datos “supuestamente” científicamente comprobados, donde justifiquen cómo el canibalismo está ligado directamente con la carga genética del ser humano y cómo dentro de la libre conciencia y el derecho a decidir sobre su cuerpo también contempla qué comer. Es en esta etapa que las personas, que no comprenden que están cayendo en una trampa, empiezan a decir: “Pero es que yo escuché a unos científicos explicar cómo esto está científicamente comprobado”, “pero en las noticias dijeron que…”, “pero es que sí tiene lógica lo que dicen”. Es decir, la idea empieza a ser sensata para la mayoría.

Para una cuarta etapa, el término “antropofilia” sería aceptado por los grupos sociales que les conviene que sea aceptado y legalizado el canibalismo, y el tema pasaría al terreno de las artes y el entretenimiento, muchos artistas y celebridades buscarían de alguna forma poner el tema del canibalismo —en películas, canciones, pinturas, fotografías, etc.— como algo que necesita urgentemente ser aceptado por todos.

Por último, en la quinta etapa, el terreno estaría lo suficientemente abonado para que se legalice el canibalismo, pues esta etapa es la estocada final para que los caníbales consideren que su práctica necesita unos derechos, porque ya harían parte de una reconocida minoría oprimida. Los derechos que reclamaría incluirían presupuestos, promociones y sanciones para aquellos que no apoyen o condenen moralmente sus prácticas.

Y sólo mencioné este ejemplo común para explicar la Ventana de Overton, pero creo que pudieron evidenciar que esta ha sido la estrategia que se ha estado utilizando para promover prácticas que años atrás eran impensables y que, por supuesto, la Biblia condena, pero que ahora han sido aceptadas y legalizadas. Bueno, finalmente lo que podemos esperar del mundo pecador es que peque y que su estándar moral esté cada vez más degradado, fruto de ser hijos de satanás, pero es que en esta tierra no sólo habitan hijos de satanás, en la tierra están aún los hijos de Dios, y el mandato de nuestro Señor Jesucristo para nosotros es muy claro en Mateo 28:19-20 (NTV):

“Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos”.

A muchos cristianos se les ha olvidado que si bien no seremos juzgados para conocer si somos salvos o no, sí seremos juzgados y recompensados de acuerdo a nuestro comportamiento en la tierra como parte del cuerpo de Cristo. El mandato de nuestro Señor Jesucristo no fue: “Vayan a las naciones, imiten sus prácticas y no se vayan a poner a contradecirlos en nada, sólo ámenlos”; ¡NO! Tampoco Jesucristo dijo: “Díganles lo que está bien, y si ellos quieren que lo cumplan”. ¡NO! El mandato es claro: debemos hacer discípulos enseñándoles a obedecer Sus mandatos.

Pero como siempre lo ha dicho mi esposo, el Pastor Rafael: “La Congregación es el reflejo del púlpito”. Infortunadamente muchos Ministros se han comportado como perros mudos, pues no quieren hablar la verdad y temen al rechazo social, por no ser políticamente correctos. Pero qué sorpresas se llevarán muchos Ministros que piensan que no tendrán que rendir cuentas por callar la verdad.

La humanidad sin Dios puede ser comparada con un río que frecuentemente amenaza con desbordarse, por lo tanto, con anticipación los sensatos y entendidos ponen muros de contención que no permitirán que el río se desborde. Los cristianos debemos ser esos muros de contención en la tierra. Nosotros estamos para sentar precedente de moralidad y no permitir que la ley de Dios y la doctrina del Ungido sea pasada por alto.

Si todos cumpliéramos la Gran Comisión, entonces, los nuevos discípulos se convertirían en muros de contención. Que en caso de que el país esté queriendo legalizar y promover enseñanzas contrarias a la Palabra, nosotros, los muros de contención moral, seamos los primeros en pararnos firmes en contra de estas propuestas demoniacas.

Hagámonos las preguntas correctas: ¿dónde estaban todos los muros de contención de países donde han aprobado y legalizado prácticas como el aborto y el matrimonio igualitario? ¿Por qué sólo algunos muros se paran firmes y otros ni para estorbar sirven? ¿Por qué siempre tiene Dios que contar con un remanente de cristianos, y no con todos los que confesamos ser seguidores de Cristo? ¿Acaso la Palabra no dice que la fe sin obras es una fe muerta?

2 Timoteo 4:3-4 (RVR) “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”

Estos tiempos que describe el Apóstol Pablo en su carta a Timoteo son los tiempos que estamos viviendo hoy. Hoy abundan los predicadores, pero no todos son predicadores de justicia, sino motivadores que están buscando fama y que atraen a las masas porque ellos aprueban sus prácticas. Miren 2 Timoteo 4:3 cómo es traducido en la NTV (Nueva Traducción Viviente): “Llegará el tiempo en que la gente no escuchará más la sólida y sana enseñanza. Seguirán sus propios deseos y buscarán maestros que les digan lo que sus oídos se mueren por oír”. Impresionante, ¿verdad? Aquí no están hablando de personas nuevas en el Evangelio. Aquí dice que las personas no escucharán más, es decir, que sí venían escuchando el mensaje correcto, pero se cansaron de hacerlo, y prefirieron buscar quién les dijera lo que ellos se morían por oír.

Pero Pablo le dijo a Timoteo qué debía hacer ante este panorama: “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Timoteo 4:5 [RVR]). Por ende, todo deberíamos decirnos ese versículo: “Pero yo, Adriana (digan sus nombres), seré sobria en todo, soportaré las aflicciones (el no ser socialmente aceptada y ser perseguida), haré obra de evangelista (proclamaré el mensaje de Jesucristo) y cumpliré mi ministerio (llamado)”.

En la tierra, téngalo por seguro, que por ustedes no decir lo que el mundo se muere por oír serán odiados y menospreciados, pero sólo piensen en las recompensas eternas que les esperan en Cielo, que palidecen ante cualquier trofeo que pueda otorgar el hombre.

Apocalipsis 22:12 (LBLA) “He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra”