ELIMINANDO LOS ENEMIGOS DE TU PROPÓSITO (Parte 5)
14 septiembre, 2020
VIVIENDO EN LA PAZ DEL SEÑOR
16 octubre, 2020

Hemos venido hablando acerca de estos últimos tiempos, de cómo la Iglesia se ha comportado y qué está haciendo en medio de este caos en el que nos encontramos. También hemos venido hablando de cómo la mayoría de cristianos han permanecido callados ante las injusticias del mundo, en una tibieza impresionante, haciéndose los desentendidos de su papel como representantes de Dios en la tierra. Aunque sabemos que hay un remanente fiel en toda la tierra, entendido en los tiempos históricos, proféticos y apocalípticos que estamos viviendo, un remanente que permanece firme y peleando la buena batalla de la fe.

La Iglesia ha cambiado, y lamentablemente para mal, porque la Iglesia cristiana de hoy no la podemos comparar con la Iglesia primitiva; y quizás me dirán ustedes: “¿Por qué ir tan  lejos? ¿Por qué irnos hasta dos mil años atrás? Bueno, porque la Iglesia primitiva era una Iglesia aguerrida, unida, dinámica, que se destacaba por su amor, su pasión, su integridad, la cual se levantaba en contra de las doctrinas demoniacas, era valiente, tenía agallas. La Iglesia primitiva fue movida e impulsada por un amor puro que le tenían  al Señor Jesucristo y a Su obra terminada en la Cruz.

No obstante, hoy podemos ver una cantidad de Iglesias donde su interés es más por el crecimiento de sus congregaciones, predicando un Evangelio motivacional, donde incluso en muchos círculos supuestamente cristianos  han concluido que la Biblia, la Palabra de Dios, debe ser actualizada. Hoy cualquiera que diga ser cristiano es reconocido como tal, aunque sus actos y palabras contradigan la doctrina del Ungido. Hoy hay multitudes de la Iglesia bajo un espíritu engañoso, que se encuentran bajo una falsa seguridad y un falso amor, que les impiden decir la verdad por miedo al rechazo social.

Mateo 28:19-20 (NVI)

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”

Sí, mis amigos, la mayoría de cristianos de hoy han cambiado para mal. Veamos en qué áreas:

La mayoría de los cristianos de hoy han perdido el respeto al testimonio: les hemos venido mostrando publicaciones de los escándalos acerca de Pastores, líderes de alabanza, líderes espirituales y miembros de congregaciones, enredados en adulterios, fornicaciones, relaciones homosexuales, en fin, un sin número de escándalos y de noticias donde claramente podemos ver que ya no hay un respeto al testimonio, la mayoría de cristianos hoy están siendo partícipes de las cosas del mundo.

Tal y como lo dijo el Apóstol Pablo en Romanos 2:24 “Así está escrito: Por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre los gentiles”. Con esto el Apóstol Pablo les está diciendo que por culpa de muchos cristianos el nombre de Dios no es respetado, y por eso vemos cómo la gente ya no tiene Temor Reverente hacia Dios, no estamos siendo la Luz y la Sal del mundo. Esto no sólo está sucediendo a nivel local, sino a nivel mundial. Mis amigos, debemos vivir para el Señor, caminar con el Señor, ser obedientes, imitarlo a Él, seguir Sus instrucciones y perseverar en Sus caminos -en todo aspecto y en toda área de nuestra vida-.

La mayoría de los cristianos de hoy han decidido no seguir el conocimiento de la Verdad de la Palabra, pero aun así se creen sabios: vemos que hoy hay muchos que se auto-denominaron Pastores, Apóstoles, Profetas, etc., haciéndose pasar como parte de las Cinco Oficinas Ministeriales, engañando a miles de personas y creando sus propias doctrinas. Estos personajes se hacen llamar representantes de Dios, pero su mensaje es diluido por lo que se conoce hoy como cristianismo pop, sólo show, sólo palabras de aliento, donde sus servicios pueden ser fácilmente confundidos con una conferencia motivacional tipo multinivel. Estos líderes sólo están buscando multitudes que sepan decir: “I love Jesus”, sin importarles si estas personas reconocen la importancia de ser discípulos de Jesús. Por eso en estos púlpitos de líderes auto-llamados no se habla de pecado, de arrepentimiento, de integridad y de todo el mensaje completo de nuestro Señor Jesucristo. Las Iglesias se están llenando —si le podemos decir así en este tiempo de la imposición del distanciamiento social— de ignorantes de la Palabra que se creen sabios. Ellos sólo quieren oír que Dios es amor, pero quieren tachar todo aquello que nos hable de Su Justicia y severidad (Romanos 11:22). 

Oseas 4:6 (RVR)

“Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento…” 

La mayoría de los cristianos de hoy han perdido la fe en la justicia de Dios: hablamos de esto en una de nuestras enseñanzas donde explicamos la Parábola de la viuda y el Juez injusto. En la segunda parte del versículo 8 del Evangelio de Lucas capítulo 18, Jesús les dijo a sus discípulos: “…Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra?”, en su contexto se refiere a la Justicia. La mayoría de los cristianos de hoy tienen miedo a llamar a lo malo: “Malo”, y a lo bueno: “Bueno”. Tienen miedo de pedir que la Justicia de Dios sea establecida en la tierra, creyendo que deben ser pisoteados por las doctrinas demoniacas, sin la posibilidad de levantar su voz en contra. No conocen todo el carácter de Dios, por lo tanto, no pueden notar las pinceladas de Justicia de Dios, por eso cuando ven que el corrupto es removido en tiempos proféticos creen que sólo fue producto de una casualidad de la vida.  

La mayoría de los cristianos de hoy han perdido la pasión por nuestro Señor Jesucristo: vemos que los cristianos de la Iglesia Primitiva permanecían unidos, aguerridos, apasionados, y un ejemplo de ello era el Apóstol Pablo, quien escribió gran parte del Nuevo Testamento y defendió la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo contra viento y marea. Este hombre fue un apasionado por defender la doctrina de nuestro Señor Jesucristo sin importarle el precio (2 Corintios 11:16-33); pero la realidad lamentable es que hoy la mayoría de cristianos son el reflejo de la Iglesia de Laodicea. 

Estas son algunas áreas en las que se puede notar un evidente y dramático cambio que tienen la mayoría de los cristianos de hoy a los primeros cristianos. Amigos, el tiempo de arrepentimiento es ahora. Es hora de hacer los cambios respectivos, es hora santificarnos y purificarnos por medio de la Palabra. Si decimos que amamos a Dios debemos entender que el amor a Dios también se ve reflejado en nuestra obediencia, por eso el llamado a la Iglesia de hoy es: “Iglesia, vuelve a tu primer amor y HAZ LAS PRIMERAS OBRAS”. Nosotros somos los que debemos amoldar nuestras obras a la Palabra, no la Palabra a nuestras obras.

Apocalipsis 2:4-5 (NVI)

“Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.  ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro”