ESTO NO ES LO QUE DICE (SERIE)
26 febrero, 2021
ESTO NO ES LO QUE DICE (PARTE 2)
19 marzo, 2021

HECHOS 16:31 (RVR) “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”

Esta fue la respuesta que el Apóstol Pablo y Silas le dieron al carcelero ante la pregunta de qué debía hacer para ser Salvo. De esta respuesta, muchas personas han llegado a la conclusión, de manera errónea, que por el hecho de que un integrante de una familia haya nacido de nuevo y reciba la salvación, eso le da una promesa inmediata y segura de que toda la familia de este es salva. Por lo tanto, dicen frases como: “Mi familia es salva porque Escrito está que mi casa y yo seremos salvos, además, Escrito está que yo y mi casa serviremos al Señor (Josué 24:15)”. No obstante, estás personas están desconociendo el contexto de este versículo y los detalles importantes que nos dan los versículos siguientes.

Es por eso que en esta primera parte de esta Serie llamada ESTO NO ES LO QUE DICE, analizaremos este versículo y extraeremos lo que realmente el Espíritu Santo nos quiere dar a conocer.

Empecemos con el contexto: el Apóstol Pablo en su segundo viaje Misionero salió desde Antioquía de Siria con Silas, como compañero de viaje, a predicar el mensaje de salvación —aunque a este viaje otros dos personajes importantes se les unieron al Apóstol Pablo y Silas en el camino, no voy a extenderme en estos detalles en este Blog—. Fue así como terminaron en una de sus paradas en Filipos, y por supuesto les predicaron a los Filipenses, pero sucedió que pasados los días fueron enviados a la cárcel el Apóstol Pablo y Silas, ya que fueron acusados de alborotadores por una familia que estaba furiosa con el Apóstol Pablo, por haber sacado en el nombre de Jesucristo el espíritu de adivinación que poseía a la esclava de esta familia y que les generaba ganancias monetarias.

El Apóstol Pablo y Silas, al contrario de sentirse derrotados, al haber sido injustamente golpeados y atados a un cepo en lo más profundo de la cárcel, empezaron a cantar Alabanzas al Señor. De repente, un temblor sacudió la cárcel, las puertas de las celdas se abrieron y las cadenas de los presos se cayeron, provocando tanto pánico en el carcelero, que quiso quitarse la vida, y pudo haberlo hecho si no fuera porque el Apóstol Pablo intervino en su decisión tranquilizándolo. Fue así como el carcelero, arrepentido y reconociendo que necesitaba ser salvo, preguntó: “… Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? (Hechos 16:30 [RVR]).

El problema que han tenido muchas personas es que como la pregunta que hizo el carcelero la hizo preguntando por su propia salvación, y no la de su familia, creen que al Apóstol Pablo y Silas contestar: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”, estuvieron asegurándole al carcelero que si él creía y recibía a Jesucristo como Señor y Salvador, él estaría representando y aceptando la salvación de toda su familia.

Sin embargo, la salvación no es algo que podamos transferirle o heredarle a nuestros familiares, pues la salvación es absolutamente personal, es decir, aunque el Hijo de Dios fue entregado para la salvación del mundo, y Dios no quiere que nadie se pierda, cada ser humano debe tomar la decisión de recibirlo como Señor y Salvador, ya que Dios no va a violar el libre albedrío de los seres humanos.

Si seguimos leyendo Hechos 16, pero desde el versículo 32, nos damos cuenta que el Apóstol Pablo y Silas les predicaron el mensaje de salvación tanto al carcelero como a la familia del carcelero:

“Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa” (RVR).

¿Lo ven? El Apóstol Pablo y Silas se encargaron de predicarle a TODA la familia que estaba en la casa del carcelero, y CADA INTEGRANTE de la familia tomó la decisión de aceptar y recibir a Jesucristo como Señor y Salvador, ya que los versículos siguientes nos dicen que fueron Bautizados (Vs 33) y se regocijaron de haber creído en Dios (Vs 34). Y en ningún lugar dice que el carcelero se Bautizó en nombre de la familia y se regocijó por haber creído por toda la familia.

Ahora, la noticia que nos debe alegrar al leer Hechos 16:31, es que la salvación no es para un grupo selecto, no existe tal cosa como que unos no tendrán la oportunidad de ser salvos sólo porque Dios no quiere que sean salvos. Ya que a muchas personas les han dicho que unos están llamados a la salvación y otros son rechazados porque no fueron escogidos por Dios para ser salvos. Esta falsa doctrina a hecho mucho daño, ya que muchas personas se han preguntado: “¿Será que Dios sí quiere que sea salvo?”, “¿Será que mi familiar no cree en Dios porque Dios no quiere que él se salve?”. Pero claramente 2 Pedro 3:9 nos revela el corazón Misericordioso y Amoroso de Dios hacia la humanidad:

“El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento” (LBLA)

La palabra ‘todos’ no tiene porque ser un punto de discusión, ‘todos’ es ‘todos’. Así que nadie en toda la historia de la humanidad tendrá la excusa de que no recibió a Jesucristo sólo porque no le dieron la oportunidad de hacerlo.

Teniendo en cuenta estos puntos, no se relajen en la predicación del Evangelio a sus hijos y familiares. No piensen: “Pues como mi esposa y yo somos cristianos, mis hijos también lo son”. Los padres tienen el deber de predicarle el Evangelio a sus hijos constantemente, esperando que sus hijos al escucharlo, lo crean y reciban a conciencia a Jesucristo como Señor y Salvador de ellos. De igual forma con todos los integrantes de la familia. Para todos es igual la oportunidad de recibir la salvación.

Y no sólo en las Escrituras encontramos el caso del carcelero Romano y su familia recibiendo la salvación por fe al escuchar el Evangelio, también, lo vemos en el caso de Cornelio, el Gentil Centurión, que mandó a llamar a Pedro para que le predicara a él y a su familia (Hechos 10 y 11).

Quiero que veamos un versículo más antes de cerrar este Blog. Veamos 2 Timoteo 1:5 (RVR):

“trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también”

Este versículo puede parecer que contradice la explicación que estoy dando, pues puede parecer que la salvación se transfiere por herencia familiar. Pero en realidad las palabras “fe no fingida” son las que nos demuestran que no por el hecho de que la abuela y la mamá de Timoteo tenían una fe genuina en el Señor, así mismo Timoteo la tenía. Timoteo le demostró al Apóstol Pablo que él personalmente tenía una fe no fingida, es decir, no hipócrita.

El punto de la fe no fingida es muy importante, sobre todo para los padres. Ya que muchas veces los padres les enseñan a los hijos a comportarse bien en una Iglesia, mas no les enseñan el Evangelio y la importancia de recibir a Jesucristo. Incluso hay padres con niños pequeños que cuando llevan a sus hijos a la Iglesia, creen que la escuela de niños de la Iglesia es una zona de parqueo de niños, por lo tanto, no les hacen el seguimiento de qué están aprendiendo y qué están creyendo sus hijos desde pequeños, ya que dan por hecho que sus hijos pequeños, igual cuando crezcan y lleguen a la adolescencia y a la edad adulta son salvos, sólo porque ellos como padres lo son.

Concluyamos, entonces, esta primera parte con cuatro puntos principales:

  1. Dios quiere que toda la humanidad sea salva.
  2. Nadie puede recibir la salvación por otra persona.
  3. Los hijos no heredan la salvación de los padres; ellos deben tomar la decisión de recibirla.
  4. No hay unas personas que Dios escogió para que rechacen la salvación