ESTO NO ES LO QUE DICE (PARTE 1)
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ESTO NO ES LO QUE DICE (PARTE 3)
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Marcos 16:16 (RVR) “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”

En esta segunda parte, estudiaremos a la luz de la Palabra Marcos 16:16. Este versículo ha sido tomado por muchas personas para argumentar que si una persona no ha sido Bautizada en agua aún no es salva, o por lo menos no está “completa su salvación”, y que sólo hasta que la persona cumpla el mandato del Bautismo en agua puede considerarse que verdaderamente ha nacido de nuevo.

Las personas que aseguran esto suelen no sólo establecer en sus vidas esta creencia, si no que integran creencias todavía más estrictas como que el Bautismo en agua debe ser sólo en el nombre de Jesús, y no en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o que si alguien va a ser Bautizar no puede hacerlo en una piscina, sino en un río, para que supuestamente “los pecados corran río abajo”, y otras creencias características del pensamiento religioso.

La Gran Comisión que tenemos los creyentes es la de hacer discípulos, y para que alguien pueda ser un discípulo debe primero ser un creyente en Jesucristo, aceptando a Jesucristo como su Señor y Salvador. Una vez que alguien ha nacido de nuevo—siendo rescatado del reino de las tinieblas y llevado al reino de la luz, y que, por ende, es una nueva criatura en Cristo—lo más lógico es que esa persona cumpla el mandato de testificar públicamente qué le ha sucedido internamente. Es por eso que encontramos desde la Iglesia Primitiva, que una vez las personas nacían de nuevo iban a las aguas para ser Bautizadas. Estas personas recién convertidas, alegremente testificaban en las aguas que se identificaban con la muerte y resurrección de Jesucristo, y Su obra en ellas.

Ahora, la clave para entender este versículo (Marcos 16:16) está en realidad en la cantidad de veces que encontramos en él las palabras Creyere y Bautizado. Si notan, Creyere aparece dos veces y Bautizado una sola vez. Los detalles realmente marcan la diferencia. Pues cuando el versículo dice: “mas el que no creyere, será condenado”, no menciona al Bautismo. ¿Por qué? Porque es obvio que si una persona no ha creído en Jesucristo no hay razón alguna para ser Bautizada.

Déjenme ilustrarles el punto que estoy estableciendo por medio de un ejemplo sencillo: vamos a suponer que una persona ha sido encargada para hablar por los altavoces en un crucero para hacer el llamado a los pasajeros de ingresar al barco, y esta persona dice: “Atención, ¡el crucero está a punto de zarpar! Por favor, aquellos que tengan su tiquete podrán ingresar al barco y disfrutar de todas las atracciones del barco, pero aquellos que no tienen el tiquete no podrán ingresar”.

¿Lo ven? Para que una persona pueda ingresar al barco debe tener un tiquete, por ende, al poder ingresar podrá disfrutar de todo lo que provea el barco, pero si no cuenta con un tiquete simplemente no podrá ingresar, y se hace irrelevante mencionar que tampoco podrá disfrutar de las atracciones del barco, pues es lógico.

El Bautismo en agua es una declaración pública de aquello que ha sucedido internamente en el nuevo creyente. Al ser sumergidos en las aguas nos identificamos con la muerte de Jesucristo, declarando que nuestra naturaleza de pecado ha quedado sepultada, que en Jesucristo hemos sido perdonados, y al salir del agua nos identificamos con la resurrección de nuestro Salvador, y que por ello hemos sido resucitados a una vida nueva, hemos sido regenerados para vivir una vida ya no nosotros en nosotros mismos, sino Cristo en nuestras vidas, y lo que ahora vivimos en la carne, lo hacemos en la fe del Hijo de Dios (Gálatas 2:20). El ser sumergidos en las aguas simboliza que hemos muerto al pecado y despojados de la naturaleza Adánica, y al salir de las aguas simboliza que hemos sido vivificados y revestidos con una nueva naturaleza, la de Justicia.

Aclaro que con esta explicación no pretendo dar a entender que el Bautismo en agua no es importante, cuando en realidad sí lo es, porque es un mandato de nuestro Señor Jesucristo, para testimonio de lo que ha sucedido internamente en nosotros, más el punto que quiero establecer es que el Bautismo en agua no tiene ningún beneficio de regeneración espiritual. Es decir, no porque un creyente vaya a las aguas va a ser más salvo que antes de haber ser bautizado.

Considero que esta pregunta nos tomará por lo menos un Blog más, por eso retomaremos este tema en el próximo Blog.